En Hong Kong se lanzaron “estrellas fugaces” desde las azoteas de los edificios en un espectáculo pirotécnico y musical de diez minutos de duración. En Yakarta, unas 500 personas se diron el “sí, quiero” en una boda colectiva organizada por el Gobierno indonesio.
En Tokio los habitantes pasaron la Nochevieja con sus familias, aunque muchos jóvenes se dirigieron hacia el centro de la ciudad para la cuenta atrás del Año Nuevo.
La ciudad de Dubái sustituyó sus fuegos artificiales de medianoche por un espectáculo luminoso en la torre más alta del mundo, acompañado por música. En Moscú los mayores bulevares y plazas se adornaron para acoger el Año Nuevo, con fuegos artificiales en 36 lugares claves.
Berlín instaló por primera vez junto a la Puerta de Brandenburgo una carpa dedicada a las víctimas de agresiones sexuales o que se sientan amenazadas. Hace dos años, numerosas mujeres fueron víctimas de agresiones sexuales en Colonia (oeste) atribuidas a grupos de inmigrantes. Y en Rio de Janeiro miles de personas se reunieron en la playa de Copacabana para ver los fuegos artificiales. Muchas de ellas vestirán ropa blanca, una tradición para entrar en el Año Nuevo.

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