En medio de la precariedad se presenta el olor desagradable y los damnificados que pelean espacios con vecinos de zonas altas y ocupando espacios frente a poderes del Estado. ¿Duele todo?. ¡Duele todo! Un nauseabundo olor se extiende además entre las precarias casas inundadas, en una situación que expone la salud de muchas personas.
Así las cosas, la presencia del agente vector del dengue, chikunguya o zika están ahí, siempre amenazando. La crecida hasta el momento, según datos oficiales, sacó a más de 2.200 familias de sus casas en toda la ribera asuncena.

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