El caso tiene como protagonista a la senadora Desirée Masi donde supuestamente habla en un grupo de whats app sobre la manera de como eliminar a algunos senadores de los cuales se opusieron en su momento a la enmienda. El presumible hecho mencionaba durante el marco de una eventual sesión del Senado.
Explicó su versión de que el apoderado de la ANR fue el que le vendió el teléfono a Luis Canillas, y que éste armó la denuncia para presentar los chats de forma tergiversada. “Cortó, pegó y armó una conversación que no existió», señaló el abogado.
En parte, dijo que Luis Canillas sostiene que la fiscal de la causa tiene una parcialidad hacia algunos senadores y que debería desestimar.

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