Los expertos ya habían vaticinado que llegaría a esta situación ya que el partido no ha encumbrado a una figura relativamente joven que pudiera aparecer como relevo a medio plazo. Los dos anteriores presidentes dejaron el cargo tras 10 años repartidos en dos mandatos: Jiang Zemin (1993-2003) y Hu Jintao (2003-2013).
La propuesta consolida aún más a Xi, que en el congreso del pasado octubre logró de forma incontestable un segundo mandato de cinco años al frente del país más poblado del mundo (más de 1.300 millones de habitantes) y la segunda economía global.
El Comité volvió a insistir en lo ya acordado hace un mes, la inclusión en la Constitución del pensamiento político de Xi sobre “el socialismo con características chinas en una nueva era”.
Si esta propuesta se aprueba, las ideas de Xi se situarían en el mismo nivel que las de históricas figuras del partido como Mao Zedong y Deng Xiaoping.
Según la agencia oficial Xinhua las ideas de Xi refrendan una sociedad en la que los chinos seguirán adheridos a la dictadura democrática popular y al camino socialista mientras perseverarán en la reforma y apertura al mundo exterior, mejorarán constantemente las instituciones socialistas y desarrollarán la ‘economía de mercado socialista’.
El enaltecimiento de la figura de Xi fue el principal resultado del Congreso del PCCh celebrado en octubre, en el que no se debatió la extensión del mandato presidencial, pero se intuyó que el gigante asiático caminaba en esa dirección.
Analistas sostienen que Xi comenzó a construir un culto a la personalidad casi desde el primer día de su mandato y desde entonces se ha convertido en “el presidente de todo”, al acumular la dirección de organismos en los que el jefe del Estado no figuraba y llevar a cabo una campaña de culto a la personalidad de otras épocas.
Reglas no escritas del régimen establecen que los líderes deben retirarse a los 68 años y en el último Congreso todos los que superaban esa edad fueron apartados, pero Xi, de 64 años, superará esa barrera dentro de cinco.

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