Este juicio que uno tiene de cada persona es algo que puede provenir de la historia, cultura, religión, raza o familia.
Karina citó un ejemplo que se tiene con los hijos al momento de estudiar, afirmó que no hay que decirles: «sos un boludo, burro» sino de una manera más sutil, decirle «este problema no te sale». Nunca debemos de sentenciar y poner las etiquetas a los demás, comentó.
Un ejemplo de juicio territorial es la «versión» de que tenemos del «porteño» que automáticamente lo calificamos como un «pesado» o un «plomo».
Finalmente aseveró que a los paraguayos les hace falta tener muchas conversaciones y hablar de muchos temas y cada uno de ellos debería preguntarse: ¿Qué es ser paraguayo?

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