Su dueña, Rocío Figueredo cuenta que cuando era chiquito tuvo moquillo, luego de recorrer muchos veterinarios, lograron salvarle. Nunca más se enfermo, tenia sus defensas fuertes. «Y hoy por la mañana, mamá le encontro retorciendose en el patio con un espumita que le salía de la boca. Estuvo como una hora sufriendo así, hasta que se murió», nos cuenta, triste.

¿Cómo pudo pasar?
«Como el patio tiene portón, asumimos que alguien tiró veneno porque no es la primera vez que eso sucede. Y por los signos, la veterinaria nos dijo que era veneno. Después que publiqué eso, una amiga me escribió y contó que mataron este finde a dos perros suyos dándoles veneno de ratón», responde Rocío.
Los motivos que llevan a las personas a hacer ésto a los pequeños amigos domésticos resultan incomprensibles pero es una realidad que ocurre frecuentemente en nuestro país.

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