En la capital Lima, conseguir el álbum o los sobres con las figuritas, como se conoce en Perú y otros países de Sudamérica a las estampas con los rostros de los jugadores, se ha vuelto una tarea altamente complicada, pues día tras día los sobres puestos a la venta se agotan en instantes.
La demanda es permanente, y los vendedores afirman que incluso crece con los días, de modo que solo en las diez primeras jornadas de distribución se vendieron 140 toneladas de figuritas, todo «un fenómeno», destacó Óscar Pizarro, gerente de ventas de Tai Loy, cadena de tiendas que tiene autorizado el comercio de los cromos.
«En veinte minutos hemos vendido veinticuatro paquetes», dijo a Efe un encargado de tienda, donde los coleccionistas hacen colas cada día cuando se enteran que han llegado nuevos lotes, algo imprevisible, pues no saben en qué momento ocurrirá.
Esas colas congregaron en los primeros días a centenares de personas y motivaron peleas y tensiones en algunos lugares, cuando los impacientes compradores se enteraban que la tienda se quedaba desabastecida y su espera había sido en vano.
«Todos estamos con esta fiebre y euforia. Yo ya he abierto cuatro paquetes y aún no puedo completar mi álbum», lamentó a Efe José Luis, un coleccionista que acude todos los días a un centro comercial para intercambiar sus cromos.

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