Exposición Del barro vinimos en la Manzana de la Rivera

Leoz que vivió en San Pablo desde los 5 hasta los 15 años, estudió pintura al óleo con Alicia Guerra en el año 2004, para luego en el 2012 integrarse al taller de Osvaldo Camperchioli donde desarrolló su técnica de pintura acrílica y técnicas mixtas. Inició sus estudios de cerámica con Rosa Brítez y continuó dicho aprendizaje con Clides Quintana, hija de Brítez.

Participó en varias exposiciones colectivas como pintor y esta es su primera exposición individual en cerámica, en la que exhibirá 110 obras.

La misma cuenta con el apoyo de Fundación Itaú y estará habilitada hasta el jueves 31 de mayo.

Del barro vinimos

Por Osvaldo Camperchioli.

Acompaño como se desarrolla la obra de Mario Leoz desde que comenzó a frecuentar mi taller de Arte y Proceso Creativo hace ya varios años. Le he visto esbozarse en pequeños formatos al inicio para crecer vertiginosamente en tamaño e individualidad. Salta literalmente del papel y la cartulina a la tela y otros soportes rígidos. Las texturas pintadas ganan materialidad y su paso de lo bidimensional a lo tridimensional es una consecuencia lógica del hacer. Es solo un paso más, para llegar a la cerámica con todas las posibilidades plásticas y expresivas que ésta ofrece.

El temperamento productivamente inquietode Leoz es estimulado por los múltiplesdesafíos de los misterios del barro y del fuego con sus secretos de cocción. Estas primeras obras producto de más un año de trabajo, de descubrimiento y pasión, son las que comparte en esta exposición.

Básicamente se tratan en casi su totalidad, de esculturas y objetos de mediano y gran formato con esmaltes, óxidos y ahumados de marcado tiene sensual y en algunos casos eróticos, donde el autor se desnuda sin pudor ante nuestras miradas. El barro y su modelado tienen de por si una sensualidad que evidencia y magnifica en estas obras orgánicas que remiten a la génesis, a ritos de fecundidad y de vida. Todo dentro de otra mirada, sin filtros, sin tabúes. Una mirada fresca que nos invita a descubrir la posibilidad de otras bellezas másallá de nuestras rutas pre demarcadas.

Leoz despierta con sus cerámicas registros de nuestro niño ancestral ante la magia cruda de los nacimientos a la vez dulces, crueles y salvajemente poéticos que traemos grabados todos los nacidos de la madre tierra y nos recuerda de dónde venimos y a donde volvemos.


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