El jugador contempla contrariado la escena en la que Wade Wilson se burla de él: “Las apariencias son todo”, dice el mutante. “¿Alguna vez oíste hablar a David Beckham? Es como si le hiciese sexo oral a una lata de helio”.
A continuación, Beckham recibe mensajes de disculpas en su teléfono móvil de Deadpool, pero los ignora. Así que este último no ve más remedio que presentarse en su casa primero con un vaso de leche y galletas, luego con un montón de globos rojos y una vocecita de aspirar helio y con un grupo de mariachis, y solamente recibe portazos.
Finalmente, logra convencerlo con dos entradas para el Mundial de Rusia, mientras se burla de dos selecciones que no clasificaron (Italia y Holanda): “No puedo esperar para no ver a Italia jugar contra Holanda“.
“No puedo seguir enojado contigo”, le responde el exfutbolista, y los dos se abrazan.
“Oh, Dios, finalmente. Esto se siente tan bien. Hueles increíble, como a canela y masculinidad”, le dice Deadpool.

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