En el desarrollo de los paneles se dio espacio a temas considerados controvertidos en el sector, como la asociación entre microbiota intestinal y los edulcorantes.
Ángel Gil, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada, expresó en la ocasión que “la dieta es uno de los factores que incide más rápidamente en el cambio de la microbiota; por eso no resultaría descabellado pensar que el uso de edulcorantes podrían afectarla”.
Prosiguió comentando que ese paradigma motivó a que diversos estudios se plantearan analizar si en verdad había alguna relación, a la vista de la importancia de la microbiota para garantizar un buen estado de la salud y su relación con diversas enfermedades y patologías.
“En 2014 se publicó un artículo que desencadenaba una gran controversia, al asegurar que los edulcorantes artificiales inducían a una intolerancia a la glucosa al alterar la microbiota. Sin embargo, hay que considerar que los edulcorantes que hay en el mercado han sido evaluados por muchos organismos para garantizar su seguridad, y no deben suponer ningún riesgo para la salud de las personas”, añadió Gil.
A pesar de ese mensaje, el catedrático concluyó reconociendo que hasta la fecha no se dispone de mucha investigación sobre la relación que pueda existir entre los edulcorantes y la microbiota.
“Es posible que en el futuro haya que plantear la necesidad de llevar a cabo estudios que comprueben la relación entre la microbiota y los edulcorantes antes de su aprobación, algo que hasta ahora no se ha tenido muy en cuenta”, finalizó.
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