El Vaticano dice que se puede ser «virgen» después de haber tenido sexo

El documento, elaborado por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, tiene como finalidad aclarar algunas prácticas relacionadas con las “vírgenes consagradas” que son mujeres que toman la decisión de vivir en estado de castidad perpetua para servir al Reino de los cielos.

Según la sección 88, no es necesaria la virginidad física para ser admitida en la consagración a Cristo.

Dicha sección reza:

“La llamada a dar testimonio del amor virginal, esponsal y fecundo de la Iglesia a Cristo, no se reduce al signo de la integridad física […] Haber guardado el cuerpo en perfecta continencia o haber vivido ejemplarmente la virtud de la castidad, aunque es de gran importancia en orden al discernimiento, no constituye requisito determinante en ausencia del cual sea imposible admitir a la consagración”

Es decir, no importa que las mujeres que quieran consagrarse como vírgenes no lo sean físicamente.

Actualmente se estima que en el mundo hay almenos unas 5 mil de estas mujeres que viven en 42 países.

Según el Catecismo en el numeral 923:

“Formulando el propósito de seguir más de cerca a Cristo, las vírgenes son consagradas a Dios por el obispo diocesano según el rito litúrgico aprobado, celebran desposorios místicos con Jesucristo, Hijo de Dios, y se entregan al servicio de la Iglesia”

 


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