Las manifestaciones se replicaron en plazas de todo el país. La expresidenta le pidió al Senado que autorice los allanamientos ordenados por Bonadio, aunque puso condiciones.
El mismo día que Cristina Kirchner aceptó ser allanada, una multitud marchó al Congreso para exigir que la Cámara alta le quite los fueros a la líder de Unidad Ciudadana (UC). El juez federal Claudio Bonadio solicitó el año pasado desaforarla para poder detener de manera preventiva por el Pacto con Irán. Este año, además, pidió autorización para registrar sus domicilios por los «cuadernos de las coimas».
En el medio de la multitud, frente al Congreso, sobresalía un muñeco con una pancarta que ironizaba sobre la coyuntura política, judicial y social: «Bolsos llenos, heladeras vacías».

Más temprano, Cristina escribió una carta en la que estableció cinco condiciones para que el juez Bonadio pueda allanar: que esté presente su abogado, también un legislador, que no se lleven objetos personales, que no rompan las paredes y que no haya cámaras de televisión.
Así, de aprobarlo el Senado, el juez Bonadio podría avanzar con la investigación realizando operativos en la residencia personal de la senadora en el barrio de la Recoleta, en su casa de Río Gallegos, en su lugar de «descanso» en El Calafate y en su despacho en el Congreso.
Los manifestantes, sin embargo, no solo exigieron que la Policía Federal (PFA) pueda allanar a la senadora sino también que la Cámara alta le quite los fueros para que el magistrado pueda avanzar con dos de las investigaciones que más preocupan al kirchnerismo.
Fuente: TN
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