En sus siete días al frente del Gobierno, tras su investidura del pasado miércoles, Abdo Benítez se ha embarcado en jornadas hiperactivas desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche en el Palacio de López, sede del Gobierno y su cuartel general.
En esta semana ha firmado más de 50 decretos, participado en varios eventos y recuperado la Oficina de la Primera Dama, establecida mediante decreto anunciado el martes, y que estará ocupada por su esposa, Silvana López Moreira.
La politóloga Sara Mabel Villalba evidenció que Abdo Benítez «busca distanciarse» del legado de Cartes, a pesar de que ambos pertenecen al Partido Colorado.
«Creo que va a ser un presidente, en general, que va a buscar cuidar mucho su imagen, al contrario que el anterior. Está muy pendiente de saber qué opina la ciudadanía y los organismos internacionales», señaló Villalba en declaraciones a Efe.
La experta agregó que si bien esa exposición puede ser «un riesgo» es al mismo tiempo «una apuesta», y comentó que el presidente se ha rodeado de «muy buenos asesores de imagen y de discurso».
Por su parte, el analista político Alfredo Cantero opinó que Abdo Benítez quiere ofrecer el aspecto de «presidente joven, hombre activo, con una nueva dinámica y diferente a los presidentes anteriores».
No obstante advirtió de que «todos comienzan así», y aludió a la expresión «escoba nueva siempre barre bien», para hacer notar que este brío inicial irá perdiendo fuerza a medida que pasen los días.
Cantero recordó también que el nuevo Ejecutivo «tuvo una transición atípica» que le obliga ahora a «trabajar mucho», en referencia a las jornadas maratonianas del presidente y su Gabinete.
Tanto Cantero como Villalba sostienen que esta imagen cercana de Marito, como se le conoce en la política paraguaya, es temporal y concluirá una vez que comiencen las críticas sociales y periodísticas.
Abdo Benítez recuperará las actividades de «oficina» con la «gestión normal de un presidente de la República» en cuanto se cumplan los primeros 90 o 100 días de Gobierno, según las estimaciones del analista político.
«Una cosa es tener toda la vitalidad de la juventud y otra cosa la función pública.(…) Tiene que trabajar con la gente y eso exige mucha dedicación. Hay que ver si pueden seguir ese ritmo», concluyó Cantero.
Sin embargo, en opinión de Villalba, los pasos públicos de Abdo Benítez estarán determinados por la respuesta que pueda dar a las peticiones ciudadanas y a la resolución de los conflictos internos dentro del Partido Colorado.
La politóloga resaltó que Abdo Benítez se enfrenta a una división de su partido que le abre flancos en el Congreso, lo que no se presenta como un «inicio» favorable para su legislatura.
Asimismo, el escaso margen con el que se impuso en las elecciones del pasado 22 de abril, con un 46,42 %, frente al 42,74 % obtenido por su rival, el liberal Efraín Alegre, también le obligan a permanecer alerta.
«Desde la campaña él busco ese eslogan de ‘Marito de la gente’, con un tinte popular, imágenes con personas indígenas… lo busca porque no tiene un apoyo fuerte», manifestó Villalba.
En esta semana, Abdo Benítez también ha recuperado por decreto la Oficina de la Primera Dama, para las funciones que ejercerá su esposa, Silvana López-Moreira.
La primera dama de Paraguay ya mostró su intención de mantener un perfil activo durante la campaña electoral, y se enfocará ahora a actividades sociales.
Para Cantero, la figura de López-Moreira «es un soporte necesario» para este presidente conservador.
Una opinión que comparte Villalba, quien manifestó que la Oficina «está acorde con una sociedad con valores tradicionales» y con el discurso familiar que Abdo Benítez repite.
El presidente continuará este viernes sus viajes al interior del país, como prometió en campaña, con una visita a Arroyito, en el departamento de Concepción, donde trabajan las Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). EFE

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