En un documento divulgado este domingo, la Dirección General de Sanidad (DGS) precisa cuáles son los espacios en los que será obligatorio el uso de la mascarilla y las razones de esta decisión, en concreto las dificultades para respetar el distanciamiento en espacios cerrados con alta afluencia de personas y la ausencia de ventilación eficaz.
En Francia, desde que empezó el desconfinamiento el 11 de mayo, ya era obligatorio llevar mascarilla en el transporte público, en los cines, teatros, salas de espectáculos o de conferencias y en restaurantes, bares y cafés cuando no se está consumiendo.
También en bibliotecas, iglesias y otros centros religiosos, en instalaciones deportivas cubiertas, hoteles, refugios de montaña, en estaciones de autobuses, de trenes, terminales marítimas o aeropuertos.
Desde mañana a esa larga lista se añaden todas las tiendas y centros comerciales, los mercados cubiertos, las administraciones y los bancos.
En las empresas y en dependencias administrativas solo será obligatorio su uso en las zonas donde se recibe público.
El funcionamiento interno se sigue rigiendo por las normas del derecho laboral y, en concreto, por las que están en vigor desde el inicio de la desescalada, que priorizan el teletrabajo cuando sea posible e imponen «un respeto estricto de las medidas de higiene y de distanciamiento físico».
En caso de que eso no sea posible, hay que utilizar mascarilla.
No será obligatorio llevar mascarilla en los espacios públicos al aire libre, es decir en la calle, los parques, el mar, las playas o en caminos y senderos.
Se han ampliado los test (hay 700.000 semanales disponibles, para una población de 67 millones de personas) a fin de adoptar «una actitud más ofensiva a la búsqueda de portadores del virus», sintomáticos o no.
En la región de París se ha iniciada una campaña de pruebas víricas para más de 1,3 millones de personas.
Francia registra un total de unos 175.000 casos de la COVID-19 y más de 30.000 fallecimientos. EFE

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