Chase mencionó que a través de los sensores instalados durante el trayecto del acueducto detectaron una caída de la presión del agua en varios puntos. Constataron que camiones cisternas extraían sin permiso el agua. Asimismo hallaron que propiedades privadas se conectaban.
Señaló que los camioneros venden el agua a alrededor de G. 100 mil el metro cubico. Una carga ronda los G. 1.000.000 a 1.200.000, indicó el ingeniero.
Manifestó que esta práctica “ocasiona un riesgo grave a la operación del acueducto”.
Indicó que la distribución debe ser prioritaria para las personas y no para el ganado o con fines comerciales. “El Chaco Central pasando por una de las sequías más grande de su historia”, dijo.
¡ATENCIÓN!
Hemos detectado el robo de agua en el sistema de distribución del Chaco Central. pic.twitter.com/YI4I37a3fC
— Essap S.A. (@EssapSA) September 14, 2020

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