«Fue la primera discoteca bailable y cuya construcción edilicia estaba preparada para eso. También fue un despertar de Asunción a un estilo más Cosmopolitan. Caracol fue una especie de aspiración de la juventud de aquel tiempo. Llegar a Caracol te daba una especie de status especial, al decir que estuviste en Caracol era la gloria de la noche asuncena. Al decir en la mañana que anoche estuviste en Caracol, era estar en la gloria de la noche asuncena», expresó.
El Caracol Club:
Dentro sonaba el swing de los setenta: Bee Gees, James Brown, Los náufragos, lo poco permitido de Sui Generis, todo en vinilo de 33 y 45 RPM, con próceres como Caio Skill o Nicolas Delgado.
En el pasaron playboys de la época: Toto Da Rosa, Juan Angel, Miguelito y Oscar Emilio Napout, el Bello Consu y demás apellidos de prosapia asuncena.
Los ochenta sorprendieron al gigante achicándose ante la salida de las discotecas hacia afuera. Pero los noventa volvieron a dar esplendor al Templo de la noche asuncena, con sus viernes de garage o de salsa, sus sábados de tecno puro con la moda implantada desde allí de bailar sobre los bafles o en la pasarela.

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