“Comienza la carta del monseñor haciendo referencia a esa frase de Augusto Roa Bastos, pero tendríamos que decir hoy también como que Cristo su mensaje se enamore también del Paraguay, que descarte ese infortunio, que no podemos resignarnos. Lo más triste en la vida es ser resignados y el Papa diría inclusive a los jóvenes sean rebeldes, él no se aceptaba frase la resignación cristiana y decía que el cristiano debe ser rebelde en el sentido de desear un cambio para el mundo y un cambio para su vida y cuando decimos el infortunio se enamoró del Paraguay, es cierto, Roa Bastos hablaba en el dramático contexto de nuestra historia pero alguien tiene que cortar esa cadena, por eso la carta me pareció bella”, dijo.
“Sería caer en un fatalismo decir que es así, que no la realidad no puede ser cambiada, sería extremadamente dramático como si nadie tuviera la responsabilidad de cortarlo y hablamos allí de todos, la posibilidad de que desde los puestos de poder tomar una decisión como los políticos, pero todos todos. Cada uno en lo que puede aportar para que nuestra cuidad sea diferente”, manifestó.
El monseñor Ricardo Valenzuela dijo durante la homilía de Caacupé que “pudo haber sido peor la situación pero la fe del pueblo nos mantuvo fuertes y unidos”, dijo y destacó la actitud solidaria del pueblo. Llamó a todos a que esta situación de la pandemia “sea una oportunidad de transformación, un cambio de conducta y poner fin a este idilio con el infortunio”, haciéndose eco de las palabras del escritor Augusto Roa Bastos.

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