Mencionó que en el 2012 el hijo de la señora Irene Benítez le ofreció una propiedad que estaba colindante a la suya. Era una propiedad de 10 mil metros2 por G. 1.790 millones.
El mismo accedió y fueron hasta una escribanía ubicada en Luque para hacer los trámites. Posteriormente dijo que trató de inscribir el contrato de manera preventiva y le salió que Benítez no tenía propiedad para trasferir. A esa altura, el hombre mencionó que ya desembolsó G. 275 millones.
Posteriormente, siempre siguiendo con el relato del afectado, el abogado de la mujer, Julio Godoy, realizó la verificación y se constató que la propiedad estaba a nombre de la suegra de Benítez, Eliza Ruiz Díaz. Por lo tanto se realizó la sucesión. La mujer fue adjudicada con G. 5 mil metros 2. Teniendo en cuenta esto se volvió a realizar un contrato con mujer y sus 15 hijos. El arquitecto también fue adjudicado con 5 mil metros cuadrados correspondientes a la señora Irene.
En junio del 2020 se trató nuevamente de inscribir y saltó nuevamente observado y la familia solicita la cancelación.
En el contrato figura que la propiedad debe estar libre e inscripto, sin embargo todavía está ocupada y tampoco se puede inscribir, indicó.
“Ellos prácticamente lo que hicieron fue agarrarse de un contrato antiguo, que ya no tiene validez. No había los 10 mil m2 en el 2014, no era de ellos y fraguaron un pagaré de G. 1.600 millones que yo jamás firmé”, refirió.
Cabe mencionar que el estudio jurídico del abogado de la familia fue allanada este jueves.
Foto: Ilustrativa

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