«Cuando una persona es sometida a un proceso penal por violencia doméstica necesita tratamiento, eso no tenemos en el sistema penitencario. No hay un sistema de tratamiento de agresión, de ira que son los problemas fundamentales de estas personas que son violentas con sus parejas. Los centros penitenciarios son lugares de encierro nada más, salen más agresivas», expresó.
Asimismo señaló que es necesario que el Estado invierta en pulseras para controlar a los agresores y evitar que se acerquen a sus parejas o sus víctimas, ya que muchos de ellos tienen orden de restricción.

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