Canstatt era un joven comerciante y sirvió de nexo en una conspiración contra el Gobierno de Carlos A. López. “Él era el nexo entre el exilio paraguayo en Buenos Aires y la élite paraguaya que estaba todavía en Asunción, la élite opositora entre comillas a López”, dijo.
La élite opositora a López tenía cargos importantes en el poder y se trataba específicamente de la familia Decoud. “Lo que los López hacían de confundir los negocios del Estado con negocios particulares, por supuesto bajaba eso, también los Decoud hacían la misma cosa. O sea, los Decoud eran tan corruptos como los López”, refirió.
Explicó que la conspiración Canstatt tenían como objetivo matar al entonces presidente del Paraguay Carlos Antonio López y a sus tres hijos, debido a que se sabía que si fallecía López podría heredar el poder uno de los hijos. “El Semanario de Avisos y Conocimientos Útiles habla de que probablemente se contrabandeó un arma de repetición, un revólver de seis tiros probablemente, y que la idea era matarlos a Carlos Antonio López y a sus hijos Francisco Solano López, Venancio López o Benigno López también ¿Por qué matar a los hijos? Porque básicamente ya Carlos Antonio López para 1859 estaba muy enfermo, apenas tenía movilidad, es más, es posible también que la conspiración haya tanteado hasta envenenarlo dado a que una persona enferma con algún veneno muy bueno podía pasar desapercibido, pero no era posible que los hijos muriesen así repentinamente, así que la opción del arma repetición es más plausible”, manifestó el historiador.
Refirió que la conspiración partía de Buenos Aires. Incluso el Gobierno de López pensó que se lo iba a matar a Urquiza.
La conspiración se abortó rápidamente debido a que el propio Santiago Canstatt contó a muchas personas y el Gobierno tomó cartas en el asunto. Es justamente la celeridad que dificultó conseguir documentos al respecto. La conspiración además sirvió para que López se libre de los Decoud.

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