Junto con la prueba de la primera etapa, que tuvo lugar a finales de mayo, los ensayos pasarán «a la próxima serie de pruebas de vuelo».
Se prevé que el motor, denominado SRM, forme parte de dos armas: Ataque Rápido Convencional (CPS) y el Arma Hipersónica de Largo Alcance (LRHW), que serán utilizadas por la Armada y el Ejército estadounidense, respectivamente. Los cohetes, que deben de volar a velocidades superiores a 5 Mach (cinco veces la velocidad del sonido), serán «muy maniobrables» y operarán a distintas altitudes. Con ellos, los militares estadounidenses podrán destruir «objetivos de alto valor a cientos o incluso miles de millas de distancia», asegura el comunicado.
Según datos abiertos, el misil combina una unidad de planeamiento hipersónico Common Hypersonic Glide Body (C-HGB) con un acelerador que utiliza un motor de propulsor sólido. El cuerpo de deslizamiento común se probó con éxito en marzo de 2020. La Armada se ha encargado del diseño del cuerpo del misil, mientras que el Ejército tiene a su cargo tecnologías de su producción.
Fuente: RT

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