El abogado e investigador, Erwing Szokol sostuvo que desde la comunidad saben que no pueden “contar con el Estado, no nos cuida, no nos protege y no podemos hablar con el Estado y no podemos pretender tener leyes como Argentina, Brasil y Uruguay porque sabemos que el propio Estado nos esta violentando y nos esta negando”.
“Hablamos que la democracia para las personas TLGBI+ nunca llegó porque no tenemos ninguna protección legal, no hay legislaciones que nos mencionen o reconozcan nuestros derechos. La reivindicación principal es una Ley contra todo tipo de discriminación porque las personas discriminadas en este país somos mayoría”, afirmó.
“En segundo, una Ley de identidad de genero, que reconozca a las compañeras trans, su nombre e identidad. Que un Estado no reconozca tu identidad es súper fuerte y que no te puedan llamar como vos querés”, sostuvo.
Por su parte, la actriz y comunicadora, Lia Benítez contó que “hace unos años nos cuestionamos un poco las siglas y fue una propuesta de las compañeras trans (poner TLGBI) fue un año devastador para ellas, vimos demasiada violencia. El Estado no da ninguna garantía de derecho ni de servicios básicos a ninguna de las compañeras LGBTI pero las compañeras trans son más invisibles en muchos sectores y aspectos”.
“Este año, entre los puntos importantes de la marcha tiene que ver con ellas y la resistencia a su identidad, hay diez compañeras trans que están buscando su cambio de nombre. Hay cuestiones legales que en este país no están todavía desarrolladas en muchos aspectos”, expresó.
“Vemos mucha violencia, constantemente hay mucho atropello, incluso asesinatos a las compañeras trans, sabemos que no tienen un buen acceso laboral, tienen que salir a las calles a conseguir trabajo y eso las pone a ellas en un lugar muy vulnerable, están en constante resistencia”, sostuvo.
Historia del número 108:
“El 108 se sigue usando en un contexto diferente, como la reivindicación, orgullo y memoria, porque antes se usaba de una forma despectiva y se escondía, era una forma de decir gay. Ese número y palabra, se convirtió y desapareció, nadie quería ese número ni de casas, chapas de automóviles o habitaciones de hotel”, explicó Szokol .
Recordó que este número proviene de la época de la dictadura, del caso Bernardo Aranda, el 1 de septiembre de 1959, es incendiado en su habitación en Barrio Obrero y a partir de ahí se desató una detención masiva a personas que se sospechaban estaban vinculadas con el asesinato de Bernardo. “Se sospechaba que el asesinato estaba dirigido por una logia de amorales y se pensaba que era una organización de homosexuales que estaba destinada a destruir la patria, entonces, se detuvo a 108 homosexuales”.

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