“Como estaba sola, tenía mi teléfono con auricular para escuchar música y entretenerme, estaba guardado dentro del bolsillo, no tenía a la vista. Cuando vuelvo, le veo a un muchacho que tenía una botella en la mano, empecé a correr, él parte la botella por una de las sillas que estaban al costado y me gritaba que quería mi teléfono y yo empecé a gritar ‘auxilio’”, recordó.
“Corrí unos cien metros, luego me agarró de la camisilla, al darme vuelta me caigo y le empiezo a patear, él estiró mi teléfono y yo agarré otra vez, en ese momento me corta una parte del brazo. Le empecé a patear, esperando que alguien pase, pasó un auto y se fue de largo, ahí me di cuenta que nadie me iba a ayudar, solté el teléfono y el delincuente se fue hacia la villa”, contó.
“Me fui a hacer la denuncia, me preguntaron si era uno o dos porque recién habían agarrado dos con armas de fuego. Entonces, el policía me dijo ‘la próxima vez cuando estés sola, no tenes que ir a correr hacia esa zona porque es peligrosa’ en vez de que digan que van a patrullar más hacia esa zona”, sostuvo.

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