El mismo es ingeniero en Ecología Humana y docente universitario, pero los caminos de la vida lo llevaron a dedicarse al arte, convirtiendose así en el «ingeniero» del cuchillo.
Contó que luego de tres emprendimientos que no salieron como él esperaba, encontró este oficio, casi de manera fortuita: fabricar cuchillos artesanales.
Pedro publica constantemente videos en las redes sociales, por un lado mostrando su trabajo y por otro lado motivando a los que al igual que él están dedicándose al emprendimiento. Como mensaje dejó esta frase: “Tarde o temprano, siempre gana el que trabaja duro”.
Comentó que empezó trabajando solo. Ahora ya tiene un equipo de 8 personas con labores bien definidas. De esta cantidad, 6 personas son las que están constantemente en su taller ubicado en Carapeguá.
Pedro confecciona cuchillos personalizados para asaderos o para los aficionados. Dijo que el negocio va muy bien actualmente y que tiene varios pedidos.


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