«Nuestra intención no es dejarle a nadie en la calle», dice el yerno de la abuela desalojada

Villalba relató que en 1990 él se casó con Liz Maribel Talavera, hija de la mujer desalojada. En ese momento el padre de su esposa le dijo que la casa le pertenecía a ella, pero que tanto él como la señora Ninfa Adorno no podían vivir allí por orden judicial ya que se habían separado.

Comentó que vivieron en lugar por 11 años e incluso sus hijos nacieron allí. Durante ese tiempo iniciaron los procesos para la titulación de la vivienda y que antes del viaje de su esposa a Italia, en el 2004, ya consiguieron el título de la propiedad.

Señaló que él fue quien propuso a esposa que su madre vuelva a la vivienda, ya que la misma aparentemente vivía en un alquiler. «Le dije que no era justo que su mamá estuviera así y decidimos darle. No hay ningún secreto, no tengo nada que esconder», dijo.

Sin embargo, durante todo este tiempo, nunca llegaron a un acuerdo para que la mujer deje el hogar, pese a los ofrecimientos planteados por él y su esposa. Comentó que en esta tercera vez que regresó a Paraguay, tuvo que accionar con la demolición, ya que la casa estaba a punto de caerse y que si se venía abajo iba a ser su responsabilidad.

Añadió además que él está solventando los gastos de la vivienda donde actualmente está la abuelita con su hijo.

 

 

 

 

 


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