«Queremos lograr que se pueda industrializar más en el país. Paraguay tiene las condiciones. Queremos aprovechar lo que tenemos. Estamos convencidos de que es el camino para el desarrollo sostenible», dijo.
Según las últimas estimaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Paraguay es el sexto productor mundial de soja en el mundo, sin embargo, según Noguera la industrialización de esta materia prima en el territorio nacional alcanzó tan solo el 31% en el 2020.
Para la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas Cereales (CAPPRO), como país se debe trabajar en aumentar la industrialización de nuestra producción si queremos apuntar al anhelado desarrollo económico.
Sostuvo que nuestro país cuenta con las condiciones que le permitían ser un referente mundial en el procesamiento de oleaginosas y cereales: tierra fértil, muchos recursos naturales y un alto porcentaje de población joven; no obstante, la realidad muestra que estas ventajas no son aprovechados al máximo. En CAPPRO, gremio referente de la agroindustria en Paraguay, afirman que en Paraguay se debe convertir esas ventajas comparativas en competitivas, para generar más oportunidades para toda la población.
Según la gerente del gremio, los beneficios de una mayor industrialización son varios y tendrían impacto en la población, al exportar los productos con mayor valor agregado, se generan un mayor ingreso de divisas, se dinamiza y se produce un efecto derrame en toda la economía, se generan polos de desarrollo, empleos formales y de calidad; además, el Gobierno obtiene mayor recaudación, sumando recursos que ayudarán a hacer frente a los gastos e inversiones públicas y a poner a disposición de la ciudadanía servicios públicos donde aún no existen o más eficientes.

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