Stanley califició de «incómoda» y «dura» a la situación en Salto del Guairá y mencionó que si el Gobierno paraguayo les brindaba la ayuda que necesitaban, en este momento no iban a estar despidiendo a los trabajadores.
«Estaríamos esperando el momento de llenarnos de mercaderias para esperar un buen tiempo, empezar a vender y pagar nuestra cuentas», expresó. Asimismo indicó que en Brasil, la situación económica tampoco mejoró completamente, razón por la cual tampoco están teniendo la visita de los turistas.
Por otro lado, agregó que desde hace seis meses Salto del Guairá está sufriendo por una mala propaganda de que el «cliente es estafado» por los negocios cuando llega hasta la ciudad para hacer sus compras. «La noticia mala corre de boca en boca», dijo.

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