El monseñor Ricardo Valenzuela, Obispo de Caacupé, encabezó la homilía central y tocó varios temas sociales, entre ellas la corrupción y los desalojos de campesinos y comunidades indígenas de sus tierras.
“Tenemos ante nuestros ojos estos desalojos forzosos y amenazas de expulsión de comunidades indígenas y campesinos en diversas zonas del país. Es de considerarse importante que se evalúe la necesidad de derogar la reciente modificación hecha al código Penal o que se la revise con mecanismo de control y diálogo”, dijo Valenzuela.
El Poder Ejecutivo promulgó el pasado 30 de septiembre la Ley que eleva las penas por invasiones de tierras. La Ley Nº 6.830 contempla penas de entre 6 a 10 años para las personas que ingresen de manera individual o colectiva a propiedades ajenas. La pena máxima se aplicaría en caso de constatarse agravantes.
“Debemos luchar contra la corrupción”
En otro momento de la homilía, el monseñor pidió luchar contra la corrupción y practicar la honestidad.
“Hermanos, tenemos un frente muy difícil: la corrupción. Debemos luchar contra la corrupción. La corrupción es una de las grandes causas del triste estado de cosas que está viviendo nuestro país. Como dice el profeta Isaias: ‘Cuando la corrupción toca su fondo, todo se cae’”, manifestó.
“Lograr que el gobierno y, en general, todo el funcionariado público, la gente de bien, sea honesto, es hoy como lo fue en todos los tiempos y sobre todo en los de crisis, una misión tan imperiosa como indispensable. Sin honestidad, no se gana nunca”, dijo.
Iglesia llama a los laicos a ser protagonistas de una sociedad mejor
Durante la homilía el mensaje de la iglesia católica llamó a los laicos a ser protagonistas en la construcción de una sociedad mejor, fortaleciendo la familia y defendiendo la verdad y la justicia.
“Querido Laico, ¡Cristo te llama! Cristo te espera para que colabores también tú en la construcción del reino de Dios. Hay pues, que alentar la participación de los laicos en las comunidades cristianas, en su vida litúrgica, en sus programas y consejos pastorales, en sus ministerios laicales, en la práctica y testimonio de la caridad. Hay que superar la incoherencia. La formación cristiana de los laicos requiere una pedagogía pastoral que ilumine y oriente toda su vida con la luz y la fuerza de la fe. La fe que se profesa tiene que convertirse en vida cristiana. Que siempre prevalezca la unidad y comunión eclesiales en la verdad y en la caridad, bajo la guía de los obispos, padres y maestros en la fe. En la obediencia a los Pastores y a la sana doctrina, sepan reaccionar los laicos contra todo intento o manipulación que trate de sembrar la división y la discordia”, dijo el monseñor.

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