Más 2.500 centros de votación abrieron este domingo en Chile para dar inicio a la segunda vuelta de la elección presidencial en la que compiten para relevar al conservador Sebastián Piñera el exlíder estudiantil de izquierda Gabriel Boric y el ultraconservador José Antonio Kast. Más de 15 millones de personas están llamadas a votar en esta elección, la más polarizada y determinante para el futuro del país desde el plebiscito de 1988 que sacó al general Augusto Pinochet del poder. Los últimos sondeos coinciden en que Boric ganaría el balotaje con entre 5 y 14 puntos de ventaja, aunque los expertos afirman que el panorama es muy incierto y que el resultado se definirá voto a voto, teniendo en cuenta el estrecho margen entre los dos candidatos en primera vuelta: 2 puntos porcentuales.
Quien gane será el primer mandatario que no pertenece a un partido tradicional y cuyo bloque parlamentario será el más pequeño desde el retorno de la democracia en 1990.
Kast, con un discurso que apela al orden y la seguridad, ganó la primera vuelta del 21 de noviembre con un 27,9% de los sufragios seguido de Boric, que obtuvo el 25,8% de los sufragios. Kast tuvo un mejor desempeño en zonas populares y arrasó en las áreas rurales, mientras Boric se impuso entre los jóvenes y las mujeres, especialmente en zonas urbanas cercanas al gran Santiago.
En sus últimas declaraciones al cierre de sus campañas electorales, ambos instaron a sus seguidores a participar en la elección del domingo.
“Los derechos que ustedes alcanzaron (mujeres) los vamos a defender juntos”, dijo Boric. Tras la primera vuelta el candidato dejó de dirigirse a sus seguidores como “compañeros y compañeras” y lo reemplazó por “chilenos y chilenas”.
“Vamos a vencer el miedo, vamos a recuperar nuestro país”, dijo Kast, quien fue presentado por su hija mayor, Josefina. El candidato llegó acompañado de su esposa y sus hijos y animó a sus partidarios al decirles “hoy estamos empatados pero les tengo una gran noticia, el domingo ganaremos”.
Ambos modificaron y suavizaron sus programas -más Kast que Boric- en busca del voto de centro que les fue esquivo en primera vuelta. Kast desechó su idea de fusionar el Ministerio de la Mujer y de derogar el aborto en tres causales, mientras Boric profundizó en su proyecto temas de seguridad pública, que abordó muy someramente al comienzo, a diferencia de su adversario.
“Kast no es sólo un candidato de la clase alta, sino que tiene un arraigo en la clase popular y eso lo hace peligroso”, dijo a The Associated Press el analista político Genaro Arriagada. Añadió que “el voto de Boric es ideológicamente más fuerte, es un mundo más joven y en donde la mayoría de las mujeres están con él”.
La mayoría de los electores que irán a las urnas el domingo, “votan más por instintos y afinidades… no sé qué tanto puedan conocer el programa del candidato”, dijo a AP Carla Rivera, historiadora y analista.
Benjamín Gálvez, un periodista de 25 años y miembro de la comunidad LGTBIQ+, dijo a AP que “si gana Kast, significará un retroceso y nos va a dividir”. Recordó que lloró después de la primera vuelta en la que Boric llegó segundo, así que al otro día decidió hacer campaña por el candidato izquierdista.
Desde el otro extremo el ama de casa María Riquelme, de 62 años, señaló que “para mí lo más importante es que se termine la delincuencia, los saqueos y el terrorismo. Confío que Kast puede mejorar varias cosas”.
Sobre qué impulsa a los votantes en esta polarizada elección, el analista político Marcelo Mella señaló a AP que “el principal impulso que moviliza a la gente… es no es tanto las virtudes del candidato, sino el temor a que salga el otro”.
Boric, un egresado de Derecho de 35 años, pasó de ser dirigente universitario a diputado y representa a Apruebo Dignidad, un bloque entre el izquierdista Frente Amplio y el Partido Comunista. Kast, de 55 años, un admirador de la dictadura militar de 1973 a 1990, fue cuatro veces diputado y compite por el Frente Social Cristiano, una alianza de dos colectividades conservadoras.
Fuente: El Comercio

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