Según relató su abuela, Clara Lutz, antes del huracán metió a Kaden, de 15 meses, y Dallas, de tres años, dentro de una bañera con una manta, una almohada y una biblia. Cuando el tornado se acercó a la vivienda, la casa empezó a temblar y la bañera se levantó sobre el suelo.
«Lo siguiente que vi fue que la bañera se había elevado y se me había ido de las manos», dijo Clara al canal WFIE-TV, según AP. Agregó que ella misma recibió un golpe en la nuca con un depósito de agua. Cuando empezó a buscar a los niños, toda la casa había quedado destruida hasta los cimientos.
Afortunadamente la bañera no voló lejos y Lutz la halló en el patio. Yacía boca abajo y los dos pequeños estaban vivos debajo de ella. Unos agentes de Policía sacaron de la bañera a Kaden y Dallas, que se reunieron con su abuela.
Alrededor de una treintena de tornados arrasaron el viernes y sábado de la semana pasada los estados de Arkansas, Illinois, Kentucky, Misisipi, Misuri y Tennessee, ubicados en el sur y el medio oeste de EE.UU. Al menos 92 personas murieron como resultado del desastre, 75 de ellas en Kentucky, el estado más afectado.

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