El estudio detalla que las características del misil se deben a su capacidad de rastrear el calor en ondas infrarrojas, lo que le permite identificar equipos como aviones furtivos, portaaviones y vehículos en movimiento.
«La guía de precisión con tecnología de imágenes infrarrojas multiplica las fuerzas de las armas hipersónicas», resalta el jefe del equipo, Yi Shihe, que indica que, en una situación de paridad militar, «si una de las partes toma la iniciativa de procesar armas hipersónicas maduras, tendrá la ventaja absoluta de los ataques asimétricos».
Supuesta prueba previa
La publicación llega un mes después de que el vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., el general John Hyten, anunciara que en verano China habría supuestamente probado un arma hipersónica que, según él, «dio la vuelta al mundo […] [e] impactó en un objetivo en China». Cuando le preguntaron si el arma había dado en el blanco, respondió: «Por poco». Los reportes del ensayo aparecieron en la prensa occidental en octubre. Por su parte, Pekín rechazó que fuera un arma y afirmó que se trató de «una prueba rutinaria de una nave espacial para probar la tecnología de reutilización de naves espaciales».
A finales de noviembre, Frank Kendall, secretario de la Fuerza Aérea de EE.UU., reconoció que Estados Unidos y China están inmersos en «una carrera armamentística» para desarrollar las armas hipersónicas más letales.
A diferencia de los misiles balísticos intercontinentales, que se desplazan en un arco predecible y pueden ser rastreados por los radares de largo alcance, un arma hipersónica maniobra mucho más cerca de la tierra, lo que dificulta su detección.
Fuente: RT

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