«Tenemos 580 trabajadores, vivimos de una manera ecológica, no pertenecemos a ninguna religión», aseveró Juan Buker.
«Estamos desde el 2016, construimos luz de la nada. Ahora mismo viven en la comunidad unas 250 personas», dijo.
«En Europa, Estados Unidos y Canadá la vida está muy restringida en cuanto a la salud y eso es lo que los extranjeros no quieren permanecer ahí», comentó.
«Tenemos a gente que está vacunada. Mañana y pasado van a entrar muchos extranjeros a vivir y todos están vacunados. Tenemos derecho a decidir que hacer con nuestros cuerpos», puntualizó.

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