“Al final los que dan la cara, los que invaden son instrumentados, manipulados o contratados por cabezas políticas que hacen la denuncia y después hablan de la criminalización, ahí hacen el discurso político, cuando viene el desalojo, viene la victimización. Es todo un circuito”, sostuvo.
“Lo que vemos es que en una tierra de latifundio aparece un camión con 100 o 200 personas, bajan motos, carpas y víveres e invaden la propiedad en horas, luego viene la información periodística. El paso siguiente es la aproximación de los mismos políticos que están en el Congreso vinculados a sectores de izquierda y progresista que entran al lugar y le dan apoyo mientras dura el desalojo”, afirmó.

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