Pasar una Semana Santa sin sobrecargar el estómago para evitar molestias como gastritis, acidez, náuseas y vómitos es posible, moderando la ingesta de alimentos y fraccionando en porciones adecuadas las comidas.
Ante el consumo abundante de alimentos, el cuerpo humano sufre diversas alteraciones como sobrepeso u obesidad, dando lugar a complicaciones como la diabetes, hipertensión arterial y problemas cardiovasculares.
Así también, la ingesta desmedida de alimentos puede desencadenar en molestias como gastritis (inflamación del estómago), malestar general, náuseas, vómitos, acidez y en ocasiones, puede desarrollar gastroenteritis (aumento de las deposiciones).
Se recomienda distribuir la alimentación en 5 comidas diarias, fraccionadas en porciones pequeñas de manera a no excederse; planificar la ingesta alimentaria desde el desayuno, evitar las dietas extremas los días anteriores a semana santa y no saltarse ninguna comida para no llegar con hambre al final del día.
Durante la última cena, se recomienda ingerir cada bocado masticándolo sin prisa, de manera pausada, ayudando a la óptima digestión y sensación de saciedad, elegir comidas menos calóricas y acompañarlas con ensaladas frescas, carnes sin salsas, verduras al vapor.
Preferir el consumo de comidas calientes, ya que éstas sacian más que un plato frío, consumir poca sal y reducir la ingesta de alimentos enlatados, no abusar con los picantes y evitar las frituras.
Fuente: Ministerio de Salud

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