«El cigarrillo convencional produce daños a largo plazo y estos cigarrillos electrónicos al tener esencia que mayormente incluso a veces no sabemos que tienen porque al no estar regulado por una entidad, incluso se hacen de forma artesanal trayendo las partes de afuera y esamblándolas aquí no están regidos por un control y hace que eso sea más peligroso», explicó el doctor Fusillo.
Asimismo mencionó que los fabricantes de los dispositivos vieron la posibilidad de hacer negocio con el ingreso de una nueva generación de adictos a la nicotina, razón por la cual como estrategia de marketing los posicionaron como productos menos dañinos que el cigarrillo convencional. «La adicción a la nicotina genera daños a nivel cerebral y la adicción que genera es muy intensa», expresó.

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