«La realidad es que todavía tenemos muchos obstáculos. Hay familiares que tienen tabúes sobre la donación y dicen que quieren llevar a su ser querido así como vino. Ellos creen que habrá una mutilación o algo”, lamentó.
«Tenemos una niña en lista de urgencia y dos más que esperan un trasplante de corazón. Mientras que otros siete menores aguardan por el trasplante de un riñón», mencionó.
Según la “Ley Anita” 6170/18, toda persona mayor de 18 años es considerada donante de órganos posterior a su fallecimiento. Si alguien no desea donar, debe manifestarlo por escrito al Instituto Nacional de Ablación y Transplante (INAT)

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