«Exponer al informante o colaborador es antiético y absolutamente peligroso. Niega muchas veces la posibilidad de seguir recolectando informaciones”, dijo.
“Las informaciones tendrían que ser gestionadas por una institución para que sea útil de lo contrario vamos a tener datos dispersos. Es muy preocupante y suele ser el signo de poca institucionalidad que no se tengan sistemas unificados para recibir y procesar todo tipo de informaciones», expresó.
Mencionó que la autorización para realizar una entrevista a Zunilda Jara Larrea fue “lo más antiético” que vio en los últimos años.
“Devela una improvisación y una cierta vendetta de parte de las autoridades del Ministerio de Justicia. Me parece hasta infantil para desmentir esa información que se había recogido”, aseveró.

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