«No es el caso Fretes hijo, sino caso Fretes padre y eso es importante remarcar, porque independientemente a la cosmética por lo cual están pretendendiendo maquillar este tema, se trata simplemente de la punta de rodillo que quiere un botón de muestra que gráfica de manera grave que la cabeza del Poder Judicial ha venido desempeñando un papel muy distinto al que exigen los valores y principios que deben imperar en una República», inició relatando.
«El caso no hace más que demostrar que muchas de las personas que ocupan cargos encumbrados dentro de la estructuras públicas utilizan esos espacios para saber beneficios propios sino que directamente para ser funcionales a la mafia y al crimen organizado», continuó diciendo.
«Todo tiene que ver, la conexión del crimen organizado con la estructura estatal es vinculante independientemente a casos puntuales donde el crimen o la mafia esté operando, hay demasiadas señales de que Paraguay está transitando peligrosamente hacia el derrotero de la narcodemocracia. Hoy por el ejemplo el PCC está operando en Asunción, el sicariato está instalado en la capital, no solamente en las fronteras», manifestó.
Puso a consideración el caso del fiscal Marcelo Pecci y sentenció expresando que «es la guinda a la guinda que corona el postre que muestra que las estructuras públicas son funcionales al crimen organizado».

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