Aseguró que “la adicción a los videojuegos” ya es reconocida como un problema de salud mental. Resaltó que eso no quiere decir que luego de jugar las personas puedan salir a las calles a “trompearnos con todos”. Relató que el acceso a ese tipo de estímulos refuerza patologías preexistentes.
Resaltó que es peligroso darle acceso al dispositivo a los hijos creyendo que están seguros o con aplicaciones inofensivas. Recomienda que los chicos no deberían tener acceso a los celulares u otros dispositivos hasta los 7 años.
