Medvedev indignado con el calor de New York: «Un día morirá un jugador aquí, lo verán»

Andrey Rublev se había ido disparado al baño, tras el tercer juego del segundo set, con el permiso del juez de silla, el británico James Keothavong.

Pocos minutos después, su rival y compatriota Daniil Medvedev recurría asimismo al árbitro, aunque pidiendo que se personasen las asistencias médicas.

Con ventaja en el marcador 6-4, 4-3 y saque, la doctora y el fisioterapeuta aparecieron a la carrera en la cancha del Estadio Arthur Ashe. El tenista quería hablar con la médica.

Se echó la mano al pecho, tocándose el esternón, para explicar sus problemas de respiración. Fue auscultado por la galena, que decidió echar mano del inhalador que ofreció a Medvedev, que inspiró fuerte. 

La petición del tenista se repitió tras el tercer juego del tercer set, entregar su saque después de un ‘game’ de dieciocho puntos. Tras dos horas de suplicio por el trepidante ritmo con el padrino de su hija, su amigo Andrey Rublev, y las complicadas condiciones atmosféricas, la doctora acudió una segunda vez a la llamada para ofrecerle de nuevo el inhalador. 

Por tercer partido precisa atención de este tipo. Nueva York es un horno de más de 30º C y una humedad del 50%. La sensación térmica es de cerca de 40º C. Los deportistas lo están pasando mal, por mucho que la organización intente paliar el asunto semi cerrando el techo retráctil de la central. Al menos ofrece sombra, para los tenistas y también como medida en ayuda de los aficionados. 

El hielo, en forma de collar o en bolsa, y los aspiradores de aire frío se imponen en los descansos entre juegos. 

Daniil Medvedev fue más allá. Dirigiéndose a la cámara de televisión, en las postrimerías del último set, mostró su indignación por las condiciones en las que debían estar compitiendo. Por dos veces seguidas, para que no hubiera dudas.

«No se lo pueden ni imaginar. Un día morirá un tenista y ellos lo verán (se darán cuenta)», soltó.

Cuando acabó el choque calificó las condiciones de «brutales». Al final del primer no podía ver apenas la pelota, jugaba por sensaciones. Lo único bueno es que somos los dos quienes sufrimos», remató.

El ruso Daniil Medvédev se quejó del intenso calor de New York, ciudad donde se lleva a cabo el US Open. Dijo que las condiciones en las que son obligados a jugar son «indignantes» y un día «un tenista morirá en estas condiciones».

Fuente: Mundo Deportivo (en línea)