“Son uno de los mayores misterios de nuestro planeta. En todo el mundo se han observado objetos en nuestros cielos que no pueden identificarse como globos, aviones o fenómenos naturales conocidos, pero las observaciones de alta calidad son limitadas. La naturaleza de la ciencia es explorar lo desconocido, y los datos son el lenguaje que utilizan los científicos para descubrir los secretos de nuestro universo”, añadió.
La mayoría de los avistamientos de FANI dan lugar a datos muy limitados. Eso hace aún más difícil sacar conclusiones científicas sobre su naturaleza”, dijo el administrador de la NASA, Bill Nelson. “El equipo de estudio independiente de la NASA no encontró ninguna prueba de que los FANI tengan un origen extraterrestre, pero no sabemos qué son”. La opinión personal de Nelson, ha admitido, es que en los miles de millones de galaxias con miles de millones de estrellas debe haber vida más allá de la Tierra.
“En este momento no hay motivos para concluir que los informes existentes sobre FANI tengan un origen extraterrestre”, también decía el informe. “Hasta la fecha, en la literatura científica revisada por pares, no hay pruebas concluyentes que sugieran un origen extraterrestre”, añade el informe. “El problema es que a menudo no existen los datos necesarios para explicar estos avistamientos anómalos; esto incluye los informes de testigos presenciales, que por sí solos pueden ser interesantes y convincentes, pero no son reproducibles y suelen carecer de la información necesaria para sacar conclusiones definitivas sobre la procedencia de un fenómeno”, se desarrolla en otro punto. Tampoco se descarta absolutamente esa posibilidad.

Nuevo director de ovnis
Siguiendo una de las recomendaciones del informe, la NASA ha decidido nombrar un director de investigación de fenómenos anómalos que desarrollará y supervisará la implementación de la visión científica de la NASA en el estudio de los fenómenos anómalos. Trabajará en coordinación con otras agencias del Gobierno y usará herramientas de inteligencia artificial y aprendizaje automático. “La NASA hará este trabajo de forma transparente en beneficio de la humanidad”, ha asegurado Nelson. Al margen de su interés científico, los fenómenos anómalos no identificados son de interés tanto para la seguridad nacional como para la seguridad aérea.
“La NASA busca lo desconocido en el aire y en el espacio. Está en nuestro ADN”, ha dicho Nelson al presentar el informe. “Buscamos señales de vida, en el pasado y en el presente. Y está en nuestro ADN explorar y preguntarnos por qué las cosas son como son”, ha seguido, explicando que con el encargo del estudio quería, primero, examinar cómo la NASA puede utilizar sus conocimientos e instrumentos para estudiar los FANI desde una perspectiva científica. Segundo, para “cambiar la conversación sobre los FANI, del sensacionalismo a la ciencia” Y tercero, para compartir con transparencia sus hallazgos.
La creación del equipo independiente era la primera medida concreta de la NASA para examinar seriamente los fenómenos no identificados. El nombramiento de un nuevo responsable de investigación de esos fenómenos es otra decisión en el mismo sentido, aprovechando los recursos de la agencia. Inicialmente, pese a sus promesas de transparencia, la NASA había decidido mantener en secreto la identidad del designado. Había alegado que algunos de los miembros del equipo de expertos habían sufrido acoso en las redes y acusaciones de estar ocultando sus descubrimientos.
Horas después, sin embargo, la NASA ha dicho a través de un comunicado que el nuevo director de investigación de ovnis es Mark McInerney. McInerney ha sido enlace de la NASA con el Departamento de Defensa, encargándose de las actividades sobre FANI para la agencia. Desde 1996, ha desempeñado diversos cargos en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland; la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica; y el Centro Nacional de Huracanes.
Como director, centralizará las comunicaciones, los recursos y las capacidades de análisis de datos para establecer una base de datos robusta para la evaluación de futuros fenómenos anómalos. También aprovechará la experiencia de la NASA en inteligencia artificial, aprendizaje automático y herramientas de observación en el espacio.
Fuente: El País
