«Él hizo un pico de estrés a raíz de los maltratos que recibía dentro de la institución. Como es un niño que no sabe expresarse, pero sí se da a entender. No nos dimos cuenta de los hostigamientos. Hizo un cuadro convulsivo, estuvo 68 días en UTI», expresó.
«La resolución judicial dice que el niño debe ser respetado en calidad de ser humano como persona con discapacidad y que debe ser reintegrado sin tener que lidiar con la presencia de su agresora y su agresora es la encargada de despacho», sostuvo la mujer.
