Brasil recibe la primavera con una ola de calor, luego del invierno más caliente en su historia

Sao Paulo fue una de las metrópolis en donde la ola de calor primaveral ha consternado más a sus habitantes. Con 36,5 grados centígrados, la ciudad paulista experimenta la temperatura más alta en lo que va del año y una de las más intensas de las que se tiene registro, desde que la autoridad meteorológica inició funciones en 1943.

Los paulistanos que pudieron huyeron en dirección a las playas, causando atascos de hasta 14 kilómetros, y quienes se quedaron se pusieron el traje de baño y llenaron piscinas municipales y parques.

«Me gusta el calor, pero esto es demasiado. Hace por lo menos tres años que no teníamos estas temperaturas y apenas estamos saliendo del invierno», apuntó Leonardo Callipo, psicólogo de 27 años y residente de Sao Paulo, ciudad que tuvo su invierno más caliente desde 1961 según registros del Instituto Nacional de Meteorología.

Los termómetros disparados se explican por un fenómeno meteorológico recurrente conocido como El Niño, que provoca un calentamiento de las corrientes marítimas que pasan cerca de esta parte de la costa de Sudamérica. Normalmente ocurre en diciembre, al inicio del verano brasileño, pero el cambio climático y el debilitamiento de los vientos han adelantado el fenómeno.

Incendios en el Amazonas

Por otro lado, el impacto del calor ha sido mucho más estruendoso en áreas rurales, ya que la estructura de las edificaciones dentro de los pueblos comprende principalmente elementos que son de fácil combustión, lo que provoca grandes incendios que arrasan con todo lo que encuentran si no son controlados.

«El fuego viene de los lados, viene por aquí por delante y por detrás. Ahora no sabemos de dónde viene el fuego. El fuego ya está quemando el suelo», comentó Alice Pimentel, granjera de 55 años y residente de la localidad de Kanamari en el Amazonas brasileño, mientras describía como el fuego había acabado con una parte de sus plantíos.

Junio de 2023 ha sido el mes con más registros de incendios en territorio brasileño desde hace 15 años, algo que expertos atribuyen al paso del fenómeno meteorológico ‘El Niño’, que este año ha embestido con más fuerza a raíz del cambio climático y la falta de vientos.

«Techos verdes» para combatir el calor

Río de Janeiro es otra de las ciudades brasileñas en donde se han registrado altas temperaturas, con los termómetros de los hogares playeros llegando a marcar 42 grados centígrados en este inicio de primavera. Por ello, los habitantes de los barrios más marginados y que no tienen acceso a aire acondicionado buscan soluciones distintas para soportar el potente calor.

Desde la favela, Luis Cassiano, un ambientalista de 53 años, sube a los techos de las casas para colocar manojos de plantas en las azoteas convirtiéndolas en lo que él llama «techos verdes», mismos que además de ayudar al medio ambiente, regulan la temperatura al interior de los hogares que cuentan con uno.

«No podemos poner árboles en la favela porque no hay más espacio, pero tenemos mucho espacio encima de las casas que puede servir para plantar (…) La mayor ventaja es que baja la temperatura, pero además las casas tienen un aspecto más bonito y atraen a pájaros y mariposas», afirmó Cassiano, que ofrece su alternativa con respecto a los sistemas de aire acondicionado tradicionales.

Mientras el otoño se acerca en el hemisferio norte del planeta, el verano apenas se anuncia para el sur del globo, en donde también se han registrado temperaturas inusualmente altas para ser la ‘temporada fría’ en el año, lo que muestra cada vez con más insistencia que el cambio climático es un problema tangible, real y que tiene que ser abordado con urgencia por los Gobiernos del mundo.

Fuente: EFE y AFP