«Las ocupaciones vienen de colorados, liberales y de la extensa clientela política que ellos tienen. Ellos no están interesados en que el INDERT funcione regularmente ni institucionalmente porque es parte de un apañamiento que existe. Esto es parte de un negociado”, resaltó Richer.
Dijo que si con todas las tierras que el Estado adquirió, expropió, desafectó, en el Paraguay no hubiera existido problemas de luchas por las tierras, “pero existe porque la mayoría de esas tierras no son para sujeto de la reforma agraria, sino es parte del prebendarismo y del clientelismo político que se construye desde el Poder”, expresó el exlegislador.
Recordó que existen otros lugares que pasan desapercibidos como el caso “Antebi Cué”, que el Estado paraguayo pagó millones y sigue debiendo millones. Aseguró que en ese lugar no hay gente sujeto a la reforma agraria, sino lo contrario, “gente con mucho poder económico y del crimen organizado», dijo.
¿Por qué el Estado no desaloja a esa gente, por qué no se procede al desalojo como normalmente hacen con gente sujeto a la Reforma Agraria?, se preguntó Richer, admitiendo que lastimosamente eso no ocurrirá.
