Barchini recordó que el día 28 de agosto, trece días después de asumir, dispuso el cierre de Tacumbú, debido al «tremendo hacinamiento». Tras esta situación, relató que otros centros fueron «cargándose» con más personas, específicamente Emboscada, por lo que se cuadruplicó la población penitenciaria.
«Recibo dentro del sistema por semana cerca de 120 personas que van a ingresar al circuito judicial y con orden de detenciones por diferentes delitos.Desgraciadamente no podemos procesar a los condenados de los procesados. La mezcla que es un talón de Aquiles que tenemos como Estado, no se va a poder solucionar hasta tener los nuevos centros penitenciarios», aseguró Barchini.
Nuevos reclusorios
«Las obras civiles están completas en un 95%, faltan detalles. Hay una deuda flotante que quedó del Gobierno anterior que hay que cubrir. Falta equipamiento y tecnología en un 70% y eso obliga a tomar determinaciones para administrar lo que tenemos, lo que nos obligó cerrar Emboscada y reabrir Tacumbú», expresó el ministro.
«Para mediados de febrero creo que podríamos tener operativa la cárcel de Emboscada. La peor situación es que el centro no tiene agua. No podemos inaugurar una cárcel sin tener un servicio esencial», concluyó Barchini.
