Tras una ardua investigación, inició diciendo que aparte de la historia que involucra a Pablo Benegas, hay otra historia detrás, una que inició en el 2017 cuando la abuela materna de las niñas pide auxilio al Ministerio de la Defensa Pública para que estas niñas sean puestas bajo guarda.
“Son 3 niñas y un varoncito. Mamá y papá se dedican a la venta de drogas, son adictos a las drogas. Papá cae en el 2017 por tráfico de drogas, mamá se queda. Ellos vivían en el fondo de la casa de la abuela materna», inició relatando Héctor Alegre.
En medio del calvario en el que vivían estas niñas, la madre continuó vendiendo drogas y posteriormente, las menores se suman al negocio, según la abuela. Dijo que a la abuela le otorgaron la guarda, pero “nunca desde el 2017 o hasta ahora, nunca se ordenó que alguna trabajadora social o psicólogo asista a las nenas. Las niñas salían y entraban al sistema, estaban en un sistema de hogares de abrazo en Chacarita», siguió contando el periodista.
En un momento, según el periodista, las niñas conocieron a una mujer que desempeñó el papel de madre que la biológica no les pudo dar, por estar sumida en las drogas y en el alcohol. “Luego la madre de las nenas se volvió a embarazar y volvió a tener un bebé, entonces la abuela materna vuelve a pedir la guarda y luego la segunda pareja de la mujer vuelve a ser investigado por venta de drogas», manifestó.
El calvario de las niñas: “La vida de estas nenas corren peligro, porque este caso es un caso mucho más complejo»
Según el relato de la abuela materna, la niñas, quienes actualmente tienen 11 y 15 años fueron abusadas desde hace tiempo, incluso a cambio de dinero. La misma también mencionó a un oficial identificado de la Policía Nacional, a quién denunció con su jefe, pero no tuvo respuesta alguna.
“El sistema falló. El sistema a pesar de que tiene leyes modernísimas y un código de la niñez, carece de algo puntual, carece de humanidad, carece de amor, porque los que son auxiliares de la Justicia pretende aplicar la ley como si fuera una cadena de ensamblaje y se olvidan que están decidiendo sobre la vida de personitas”, dijo de manera impotente.
Igualmente, señaló que todos los casos de abuso sexual en niños se debe abordar como parte de un sistema estructurado de explotación sexual y de trata de personas. No así, como si fueran casos que solo se adscriben a la imagen de un individuo hombre que busca a sus víctimas.
“La vida de estas nenas corren peligro, porque este caso es un caso mucho más complejo. En Paraguay la estructura de la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes, es un negocio donde está metida mucha gente”, finalizó Alegre.
