Según Pinedo, la falta de ventas hace pensar que la información sobre la aparente importación ilegal es cierta, debido a una poca salida del tomate nacional. «Si se llegan a encontrar contrabando en nuestros locales, nos van a sacar nuestra matrícula de importador. Por eso es difícil», explicó.
«Nosotros como importadores estamos muy maniatados con estas regulaciones», añadió, señalando que una vez que el SENAVE autorice la importación, «vamos a comenzar a saber más sobre el tema».
