El viceministro de Política Criminal, Rodrigo Nicora, expresó a Radio Ñanduti su sorpresa por la gran cantidad de evidencias encontradas en el lugar. «Un montón de cosas prohibidas que dan señal de cómo se estaba manejando la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, al menos hasta el lunes», añadió.
Nicora también destacó el trabajo realizado por la Policía Nacional y el equipo del Viceministro de Política Criminal en el control y verificación de las personas remitidas a distintas penitenciarías, así como en la incautación de nuevos elementos durante las incursiones.
«La policía sigue trabajando, siguen realizando incursiones. Hoy tuvimos un montón de nuevos elementos», destacó Nicora.
👉Toda esta evidencia fueron encontradas en un túnel, dentro de la Penitenciaria de Tacumbú.
▪️Según el ministro Angel Barchini, este túnel podría haberse utilizado para una posible fuga de la cárcel.
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— Radio Ñandutí (@nanduti) December 20, 2023
El Viceministro mencionó que se está gestionando una estructura de inteligencia para abordar esta organización, y que el trabajo de la Policía Nacional continúa, con nuevas revelaciones y esfuerzos en curso. Además, señaló la existencia de una estructura interna compuesta por un primer anillo de Rotela, «se estableció más o menos que aproximadamente 70 personas serían del primer grupo más cercano a esta persona a la que deberíamos cuidar precisamente teniéndolos en un lugar, digamos, especial, de reclusión».
Tras el hallazgo de esta tarde, el comisario Éver París informó que el túnel descubierto en la penitenciaría era aparentemente utilizado como oficina por Armando Javier Rotela, con acceso restringido a personas de su confianza.
El Viceministro respondió que, hasta ahora, «se han recibido tres solicitudes» con relación al rumor de que algunos reclusos podrían estar con paradero desconocido. Además, se está evacuando toda la consulta y se ha conformado un equipo especial para realizar un control interno de los reclusos trasladados.
En el pabellón “La Jungla”, Armando Javier Rotela, tenía una red de más de 800 leales, con quienes el zar del microtráfico contaba para controlar la Penitenciaría de Tacumbú.
