El ministro del Interior, Vit Rakusan, afirmó que el tiroteo no guarda vínculo aparente con el «terrorismo internacional».
El presidente Petr Pavel expresó su conmoción y el primer ministro Petr Fiala canceló sus compromisos para dirigirse a Praga.
Los hechos ocurrieron en la Facultad de Bellas Artes, en el centro de la ciudad. La policía instó a la población a abandonar las calles circundantes y permanecer en espacios interiores.
Los tiroteos indiscriminados no son frecuentes en la República Checa, habiéndose registrado casos similares en 2015 y 2019. El presunto autor del tiroteo era originario de una villa cercana a Praga y su padre fue encontrado muerto el mismo día.
La policía continúa investigando el incidente para descartar la presencia de explosivos.
