Lo que resta definir son las condiciones políticas. El tratado consta de tres partes: una comercial, otra de cooperación y, por último, la política. La primera fue la que se firmó en julio de 2019, mientras que la segunda se concretó en 2020. Resta la política.
Ambas partes apuntan a fin de febrero para alcanzar la firma. En la semana del 8 de enero de 2024 se reunirán los grupos para analizar las últimas propuestas que devolvió el Mercosur.
A la siguiente semana se prevé convocar a la Comisión Europea para empezar la conclusión del acuerdo.
Para los primeros días de febrero del próximo año la idea es que haya un acuerdo explícito. La firma podría llegar en la conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) organizada del 26 al 29 de febrero en Abu Dhabi.
A este esquema de planificación se llegó tras distintas reuniones que se vienen produciendo en estos días. A pesar de que Paraguay tiene la presidencia pro tempore del Mercosur, es Brasil quien más está llevando las negociaciones del bloque dado que ya habían quedado las bases sentadas de los últimos meses cuando Lula estaba al frente del Mercosur.
Inclusive, muchos habían especulado con la posibilidad de que el acuerdo se firmara en la última cumbre de líderes del Mercosur celebrada el 7 de diciembre en Río de Janeiro. Por lo bajo, desde las cancillerías latinoamericanas y europeas apuntan a que la Argentina de Alberto Fernández no estaba dispuesta a firmarlo, aunque Paraguay y Brasil también tenían diferencias con países europeos, como Francia.
Ella es una de las personas que más impulsa una UE amplia y presente en todo el mundo. Considera que en América Latina hay socios fundamentales que los europeos necesitan. Quedó a la vista tras la necesidad de recurrir a los recursos que tiene la región tras la invasión de Rusia a Ucrania y el quiebre del vínculo europeo con Putin.
